Víctor Garau: "Mi Shorinji Kempo"

"La vida es una constante prueba con indefinidos niveles donde su dificultad la marca el tiempo, para superar cada nivel hay que estar preparado y por eso no paro de entrenarme."

 

Mi primer contacto con las artes marciales fue hace ya mucho tiempo en la ciudad condal y en un periodo muy breve. Por mudanza comencé con el baloncesto donde actualmente vivo. Jugando a este deporte conocí hace más de 8 años a José Carlos.

 

La actividad física me fascina desde que descubrí que aliviaba mis malos humos y realizar ejercicio es necesario para mis piernas ya que sufren desde recién nacido, la razón por la cual empecé con el Taekwondo. A parte de la actividad física, paso el tiempo reflexionando sobre lo que me rodea, buscando la manera positiva de vivir. Mi curiosidad por las artes marciales viene por la relación entre estas dos aficiones.

 

Un día volviendo de "echar unos tiros" con José Carlos me comentó que tenía pensado empezar a dar clases de artes marciales en Barcelona, yo intrigado le dije que cuánto hacía que las practicaba y con un tono desinteresado contestó "unos diez años...", yo con toda mi admiración entendí su facilidad por dejarme K.O en cada rincón donde estuviéramos... ¡qué cabrón! Tras contarme un poco sobre el Shorinji Kempo me picó la curiosidad y las ganas de continuar algo que ya empecé. Hasta ese día no me había vuelto a interesar ningún arte marcial porque lo que veía en ellas no captaba mi atención.  Ahora llevo tres años haciendo S.K (siendo Chyno mi Sensei dentro del Dojo, un amigo en las canchas y un referente en mi vida) y cada vez entiendo mejor lo que es un arte marcial aunque aquí no se pueda practicar en su totalidad. Hubieron tres principales motivos que hicieron decidirme si hacer Shorinji: compartir con Chyno algo más, retomar el contacto a las AAMM y mejorar mis piernas.

 

Del Shorinji Kempo me fascina su historia, se creó gracias a los conocimientos marciales entre dos países con la finalidad de ayudar a una sociedad destruida moralmente a consecuencia de una guerra y, entiendo que, para conseguir eso, ha de tener una filosofía fuerte y un ejercicio físico estricto (mis dos grandes aficiones otra vez), que hacen de cada individuo autosuficiente para afrontar sus problemas a pesar de sus dificultades (mis piernas). Su conjunto de técnicas y la manera de entenderlas hacen posible que nadie sea incapaz de realizar algo, si hay algo que no puede hacerlo existen otras vías para llegar al objetivo que se pretenda conseguir, de esta manera no hay quien se sienta inútil y si fuertemente seguro que es lo que ayuda a seguir aprendiendo y superar nuestros objetivos en la vida cotidiana que, al fin y al cabo, es a lo que estamos expuestos hasta el último día de nuestra vida.

 

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De Izquierda a Derecha: Niss, Víctor, Chyno y Antonio