La mirada de César: el descubrimiento del Shorinji Kempo

Soy practicante de Artes Marciales desde que tenía 8 años. Empecé practicando Taekwondo, que fue la primera escuela de Artes Marciales que se instauró en mi pequeña localidad. Pero no fue hasta unos años más tarde, con el descubrimiento del Kárate y el Aikido, estilos que practiqué durante unos años y que hicieron que realmente me volcase en el estudio y aprendizaje de las Artes Marciales.

Sin embargo, sucesos ajenos a mi voluntad, malos entendidos y diversos problemas burocráticos con la Federación de Karate me alejaron de la práctica de los estilos japoneses de artes marciales.

En el año 2001 tuve la suerte de conocer al Maestro Juan Carlos Serrato, y empecé el estudio y práctica de las artes marciales chinas. Hoy en día me dedico a la enseñanza de varios estilos de Artes Marciales Chinas, y sigo aprendiendo con el Maestro Serrato.

 

 

Las casualidades de la vida hicieron que conociese en la escuela de mi maestro a una persona que ha supuesto otro giro inesperado, pero muy agradecido en mi trayectoria marcial. Se trata de mi Hermano Marcial Jose Carlos Nougues, gran practicante de Shorinji Kempo, estilo japonés con raíces en las artes marciales chinas del templo shaolín.

 

 

Jose Carlos y yo entablamos una profunda amistad, y estoy muy contento de poder decir que he recuperado una parte de mí que me faltaba, al dejar de practicar Karate. Con el Shorinji Kempo he recuperado mi pasión por las artes marciales japonesas, y ha sido todo un acierto.

 

 

Aprendiendo y entrenando Shorinji Kempo con mi hermano marcial Jose Carlos, mi entrenamiento ha mejorado, mi comprensión de las técnicas marciales se está ampliando, y mis recursos a la hora de enseñar a mis alumnos aumentan día tras día. Ahora estoy deseando mejorar mis habilidades con el Shorinji Kempo, examinándome de Kyu y en un futuro participando en alguna competición embukai.

Desde éstas líneas, agradezco con sinceridad a Jose Carlos el haberme descubierto el Shorinji Kempo, pues gracias a su pasión por éste precioso estilo, a cómo habla de él difundiéndolo por todos los lugares que pisa, y sobre todo, a cómo lo practica y lo enseña, tanto yo mismo como algunos de mis alumnos hemos comenzado a practicar bajo sus enseñanzas el auténtico Shorinji Kempo Japonés.

 

 

Espero seguir practicándolo toda la vida, y en un futuro, poder enseñarlo también. Así pues y para no extenderme más de lo necesario, sólo me queda decirle a mi gran amigo Jose Carlos: Arigatō gozaimashita!